Volver al blog

Problemas habituales durante un contrato de alquiler: cómo prevenir conflictos entre propietarios e inquilinos

2 de noviembre de 2026

Problemas habituales durante un contrato de alquiler: cómo prevenir conflictos entre propietarios e inquilinos

Publicado por Brunetti Propiedades

Alquilar una propiedad implica establecer una relación contractual entre dos partes que deben cumplir determinadas obligaciones durante un período de tiempo. Sin embargo, aunque las condiciones estén establecidas desde el comienzo, durante la vigencia del contrato pueden surgir situaciones que generen dudas, desacuerdos o inconvenientes.

Problemas con los servicios, reparaciones, pagos fuera de término, expensas o diferencias respecto del estado de conservación del inmueble son algunas de las situaciones que pueden presentarse en una relación locativa.

En Mendoza, como en el resto del país, conocer las responsabilidades de cada parte y mantener una comunicación clara puede ayudar a prevenir conflictos y facilitar el cumplimiento del contrato.

1. Demoras o falta de pago del alquiler

Uno de los inconvenientes más frecuentes durante un alquiler está relacionado con el pago del canon mensual.

Pueden presentarse demoras ocasionales, dificultades económicas o incumplimientos reiterados que afectan directamente al propietario.

Para evitar que estas situaciones se prolonguen, es importante que el contrato establezca claramente el importe del alquiler, las fechas de vencimiento y las condiciones de pago.

Cuando se produce una demora, conviene mantener una comunicación formal y dejar constancia de los importes pendientes y de los pagos realizados.

También es recomendable que los propietarios cuenten con un sistema de administración que permita llevar un registro ordenado de los vencimientos y las obligaciones económicas.

2. Problemas con los servicios e impuestos

La luz, el gas, el agua y las tasas municipales pueden generar dudas durante la relación contractual.

Es habitual que aparezcan diferencias respecto de quién debe abonar determinados conceptos, especialmente cuando existen facturas correspondientes a períodos anteriores al ingreso del inquilino o posteriores a su salida.

Para evitar confusiones, es conveniente establecer desde el comienzo qué servicios y conceptos estarán a cargo de cada parte.

También resulta importante conservar las facturas y los comprobantes de pago, identificar los períodos facturados y revisar los consumos correspondientes a cada etapa del contrato.

Una correcta organización de esta información facilita las liquidaciones y evita reclamos posteriores.

3. Reparaciones y desperfectos en la propiedad

Durante el uso cotidiano de una vivienda pueden aparecer problemas en instalaciones eléctricas, cañerías, griferías, calefones, termotanques, cerraduras y otros componentes.

Una de las situaciones que suele generar desacuerdos es determinar quién debe hacerse cargo de cada reparación.

En términos generales, el propietario debe conservar el inmueble en condiciones de habitabilidad y responder por las reparaciones que legalmente le correspondan. El inquilino, por su parte, debe utilizar la propiedad adecuadamente y responder por los daños que le sean imputables.

No todos los desperfectos tienen el mismo origen. Por eso, antes de atribuir responsabilidades, es importante conocer qué ocurrió, cuándo comenzó el problema y si existe relación con el uso del inmueble o con el desgaste de sus instalaciones.

Comunicar los inconvenientes apenas aparecen permite coordinar soluciones y evitar que un desperfecto menor termine ocasionando daños mayores.

4. Diferencias sobre el estado de conservación del inmueble

Otro problema habitual aparece cuando existen distintas interpretaciones sobre el estado en el que se encuentra la propiedad.

Por ejemplo, pueden surgir desacuerdos relacionados con manchas en paredes, humedad, artefactos deteriorados, griferías, aberturas o elementos que ya presentaban desgaste al momento de la entrega.

Para prevenir estas situaciones, es conveniente realizar un registro detallado del estado del inmueble al comenzar el alquiler.

Las fotografías, los videos y las observaciones por escrito permiten contar con referencias sobre las condiciones de entrega y facilitan las comparaciones al momento de finalizar el contrato.

También es importante distinguir el deterioro normal producido por el uso adecuado de una vivienda de los daños ocasionados por un uso indebido o negligente.

5. Desacuerdos por las expensas

En los departamentos, las expensas pueden convertirse en un motivo de consulta o conflicto entre propietarios e inquilinos.

Es importante conocer qué conceptos integran la liquidación y diferenciar las expensas ordinarias de las extraordinarias, teniendo en cuenta lo establecido por la legislación vigente y el contrato.

En términos generales, el tratamiento de estos conceptos depende de su naturaleza y de las obligaciones legalmente asignadas a cada parte. No alcanza con observar únicamente cómo aparecen identificados en una liquidación.

Por eso, ante una diferencia, conviene revisar el detalle de las expensas y determinar a qué corresponde cada gasto antes de realizar un reclamo o una liquidación.

6. Dificultades para coordinar visitas o ingresar a la propiedad

Durante un contrato pueden surgir situaciones en las que sea necesario ingresar al inmueble para realizar reparaciones, inspecciones o trabajos de mantenimiento.

También puede ocurrir que el propietario decida poner la propiedad en venta o comenzar a organizar una futura comercialización.

En estos casos, es importante respetar el uso y goce del inmueble por parte del inquilino y coordinar previamente cualquier visita o intervención.

La comunicación anticipada, el acuerdo sobre los horarios y el respeto por la privacidad ayudan a evitar molestias y desacuerdos.

El propietario no puede interpretar que ser titular del inmueble le permite ingresar libremente durante la vigencia del contrato.

7. Diferencias al momento de finalizar el contrato

La finalización del alquiler es otra instancia en la que pueden surgir inconvenientes.

Entre las situaciones más habituales se encuentran las diferencias sobre el estado de entrega, los servicios pendientes, las expensas, las reparaciones y la devolución del depósito de garantía.

Para evitar conflictos, conviene organizar la entrega con anticipación y revisar:

  • El estado general de la propiedad.

  • El funcionamiento de las instalaciones y los artefactos.

  • La entrega de todas las llaves.

  • Los comprobantes de servicios y conceptos pendientes.

  • Las obligaciones económicas que deban liquidarse.

  • Las condiciones aplicables a la devolución del depósito.

Contar con un registro de la entrega inicial permite realizar una comparación más objetiva y determinar si existen daños que exceden el desgaste normal por el uso.

8. ¿Cómo prevenir conflictos durante un contrato de alquiler?

Aunque no todos los inconvenientes pueden evitarse, existen medidas que ayudan a mantener una relación contractual más ordenada.

Establecer condiciones claras desde el comienzo: el contrato debe reflejar las condiciones acordadas y contemplar las obligaciones de cada parte.

Mantener una comunicación formal: informar los problemas por escrito permite dejar constancia de los reclamos, las respuestas y las soluciones propuestas.

Conservar la documentación: contratos, comprobantes de pago, facturas, fotografías y comunicaciones son elementos importantes para resolver diferencias.

Informar los desperfectos a tiempo: comunicar una reparación pendiente permite evaluar su origen y coordinar una solución antes de que el problema se agrave.

Realizar liquidaciones claras: llevar un registro de alquileres, servicios, expensas y otros conceptos ayuda a evitar diferencias económicas.

Contar con administración profesional: una administración inmobiliaria puede facilitar la comunicación entre las partes, organizar los vencimientos y colaborar en la coordinación de distintas situaciones durante el contrato.

La importancia de una buena administración inmobiliaria

Una relación de alquiler no termina con la firma del contrato. Durante toda su vigencia pueden surgir situaciones que requieren atención, comunicación y conocimiento de las obligaciones de propietarios e inquilinos.

Una administración organizada permite centralizar consultas, registrar pagos, comunicar novedades y coordinar las gestiones necesarias para mantener una relación contractual ordenada.

Además, contar con un intermediario profesional puede ayudar a que las partes tengan un canal de comunicación claro y evitar que pequeños inconvenientes se transformen en conflictos mayores.

Conclusión: prevenir es mejor que resolver conflictos

Los problemas durante un contrato de alquiler pueden aparecer incluso cuando existe buena predisposición de ambas partes. Lo importante es contar con condiciones claras, documentación respaldatoria y una comunicación adecuada para resolver cada situación.

Tanto propietarios como inquilinos tienen derechos y obligaciones que deben respetarse durante toda la relación contractual. Conocerlos y actuar de manera organizada contribuye a una experiencia de alquiler más transparente y previsible.

En Brunetti Propiedades acompañamos a propietarios e inquilinos durante la relación locativa, brindando asesoramiento y administración para facilitar la comunicación y la gestión de cada inmueble.

Si sos propietario y buscás delegar la administración de tu alquiler, podemos asesorarte sobre nuestro servicio de administración inmobiliaria en Mendoza.

Atte. Juan Pablo Brunetti
BRUNETTI PROPIEDADES
Mat. CCPIM Nº 1713