Publicado por Brunetti Propiedades | #PrimeroVos –
Cuando un comprador visita una propiedad, hace preguntas sobre metros, antigüedad o servicios.
Pero lo más importante no siempre lo verbaliza.
En los primeros minutos de recorrido, su decisión empieza a formarse en silencio.
Y muchas veces no tiene que ver con el precio.
1. Sensación de amplitud
Aunque la casa tenga buena superficie, si los espacios están cargados o mal distribuidos, el comprador la percibe más pequeña.
El orden, la luz y la circulación influyen muchísimo en cómo se siente el ambiente.
Dato clave: la percepción pesa más que el número de m².
2. Iluminación natural
Las casas luminosas se sienten más amplias, más limpias y más agradables.
En zonas como Luján de Cuyo o Chacras de Coria, donde el entorno acompaña, la conexión visual con el exterior puede ser decisiva.
Un ambiente oscuro genera dudas. Un ambiente luminoso genera deseo.
3. Estado de mantenimiento
Aunque no lo digan en voz alta, los compradores detectan:
- Humedad
- Grietas
- Detalles descuidados
- Instalaciones antiguas
Cada pequeño detalle suma o resta confianza.
Y cuando la confianza baja, el precio empieza a discutirse.
4. Posibles gastos ocultos
Mientras recorren, están calculando mentalmente:
- “¿Habrá que cambiar el techo?”
- “¿Esta cocina necesita reforma?”
- “¿Cuánto costará modernizar esto?”
Si perciben que tendrán que invertir mucho después de comprar, ajustan su oferta.
5. La sensación emocional
Esto es lo más importante.
El comprador no solo analiza… se proyecta.
Se imagina viviendo ahí.
Se imagina recibiendo amigos.
Se imagina criando a sus hijos.
Si logra verse en ese espacio, la propiedad tiene muchas más posibilidades de venderse.
Entonces, ¿qué significa esto para quien vende?
Que preparar una propiedad antes de mostrarla no es un detalle menor.
Ventilar, ordenar, despejar, iluminar y cuidar los pequeños arreglos puede marcar la diferencia entre una visita más… o una reserva.
Atte.
Juan Pablo Brunetti
BRUNETTI PROPIEDADES
Mat. CCPIM Nº 1713